Hoja

HOJA

Alejándome, de ti, por blanca y pura;

Angustia, de querer decir, y no poder;

Tan fría, políticamente callada;

Inmóvil, tan pálida, te vi desnuda;

Aterrado, sin motivo, te acaricié. . .

La elocuente, genialidad, supuse;

De gigantes, históricos escritores;

Tan solo, registré, grandes sinsabores;

Y sobre ellos, explayarme propuse;

Mas, tilde, símbolo, guión o gráfico;

Blanca, pura; sobre ti, ninguno puse. . .

RubiMösch 10/3/08

lunes, 6 de junio de 2022

 

Mi cuerpo                                                                       

Oh! Mi cuerpo.

Espectro de universos cambiantes,

pasiones contenidas,

deseos olvidados;

juntos expectantes,

ante la mirada austera,

del alma entristecida;

y el latir arrítmico,

del espíritu aturdido;

por los trajines,

del medio circundante;

que golpea en la mente,

retorciendo las ideas.

Oh! Mi cuerpo.

Mantén con fuerza,

el timón de la alegría.

Convierte en luz, la bruma;

y en paz, la tempestad mía.

Que la dicha del amor,

convierta tus entrañas;

pero no dejes que el sexo,

destruya tus agallas;

y convierte lo negro,

en luz resplandeciente. 

RubiMosch                16/12/1989

 

Mami                                                                      18/10/98

 

Mientras

Un trozo de mi alma,

Descansa en su moisés,

No puedo hacer bochinche,

Recuerdo mis berrinches,

Asociando los roces,

Que tuve con mama.

Más que orgullo sano

En días de limpieza,

Contaba con mi hermano,

Juventud gloriosa,

Medallas de “la Zurda Tano”.

Esa misma zurda,

Que dolía en el cachete,

Me enseño a tirar al aro,

Cuando era pebete,

Y atrapaba fuerte

Cuando hicimos camino

Y el país recorrimos.

Hoy manejo mi destino,

Y el de algunos más,

Aunque no bebo de un cáliz,

Barriéndome las piedras,

Siempre está  “La Gladys”

                                                                                 Rubi Mosch

 

                                                 La Vida

 

Es un día especial, como todos, lluvioso, como algunos.

Se refrescó el ambiente, ese aire pesado y pegajoso del verano, enero del 90.

Uno se siente pesado , decaído, atado de pies y manos, con esa presión sobre la mollera, que no le permite, moverse, pensar y ni siquiera gesticular palabra alguna, como aquel hombrecito, que la noche de su décimo aniversario de casado, engañó a su esposa, con esa prostituta, obesa, llena a rebalsar, de grasa y problemas y solo hablaba de : Sus posibles e ilusorios machos, llenos de guita, pero, la esquivaban por pudor y además ella no era puta, lo hacía por el hijo que tuvo de soltera, de aquél guacho que, le hizo el verso, fugándose con la guita ahorrada trabajando de casa en casa, sumándole algunas propinas de esos patrones bondadosos y libidinosos, siempre en su postura asumida de “fue por necesidad “.Estaba contenta, ella sabía que él volvería al quemársele toda la guita y como lo amaba y era el hombre de su vida, lo aceptaría y bancaria con la guita que ganaba en el burdel.

A medida que transcurre el tiempo, aquel hombrecito farandulero, se siente más insignificante, sucio, ultrajado, arrepentido y deseoso de revelar su aventura, a su amada, adorada y relegada mujer, como para sacarse de encima, las ligaduras y pesadez, o ¿¡El remordimiento!?

Entonces, una lluvia como ésta, colabora para levantar el ánimo, sacar el verdadero espíritu luchador, activo; intenta uno mojarse con esa lluvia, fina y fría, como para lavarse pecados y fechorías; quitarse esa baba pegajosa que nos envuelve, acumulada día a día, dado los seres que nos rodean, en el trabajo, la radio, televisión, el almacén, jardín de infantes de los chicos, el milico que nos quiere cobrar la multa, el cuidador de la cochera, los impuestos, el agua de la cuneta, y muchas cosas más; todo esto ¡ culpa del gobierno!   

Ese gobierno, que cambia de nombre y camiseta, pero no de director técnico, entonces debemos hacer siempre las mismas gambetas, para llegar a fin de mes, las mismas combinaciones para llegar de un laburo a otro, o incrementar los ingresos económicos. Los mismos piques a ningún lado, los toques hacia un costado de la cultura, y nosotros seguimos siempre, con la pelota en los pies, pensando que hacer, a quien tocársela evitando la responsabilidad de avanzar, si la tiramos afuera, o a la tribuna que nos chifla, como parando el juego, porque llueve, y esa lluvia fría y fina que nos moja los huesos, hace cada ves más pesada la pelota, no rebota, no nos permite caminar, avanzar.

Nuestra mente, ocupada en la próxima jugada, no permite desviar la vista hacia el banco, donde el DT brinda con champaña, acompañado por ilustres señores y dulces señoritas, que lo acicalan y le sonríen, todas de algodón; mientras, nuestra pelota aumenta su peso, el césped se convierte en ripio, nuestros compañeros de equipo no aparecen, no existen; el arco contrario cada ves más lejos; y esos… nuestros contrarios, once tipos que nos faltan sortear y vencer. Vencer para llegar, airosos, contentos, con más peso sobre los hombros, por el esfuerzo realizado; tan solo nos quedará fuerzas para levantar la copa diciendo: Un año más… ¡Feliz año nuevo!

Así, jugaremos setenta, ochenta, o tal vez noventa partidos - ¡Ojala! – tratando de no hacer full, para que no nos expulsen antes de tiempo, y aquél que lo logre y juegue su último partido, pasados los ochenta, solo atinará a mirar hacia atrás, como queriendo jugar nuevamente en inferiores; también verá, como aquel gallo de riña, negro brilloso de sudor, babeante de alegría, triunfante, agite sus alas, mostrando su espolón rojo, en señal de expulsión; truncándole, tal vez, el mejor partido dada su experiencia y su paz espiritual.

Ante todo, y a pesar de todo, casi ronco, se le escuchará murmurar, con una mueca irónica 

¡Gracias Dios mío…!  

 

 

Rubi Mosch  17/01/90

 

Eremita

Yerto en la ribera,

el cielo, prieto observa;

apercibió lastra el serrano,

gritando pullas al milano,

que despavorido, se coló al solano.

Argüir, bizarro con presteza,

postrera magaña quimérica,

abandonando carbunclo solio,

después de los arces y jaras,

lozanos linares y dazas,

infausto cortijo y alquería,

recatado linaje sin jerarquía,

el austro hinchó Garcés,

al septentrión con estulticia,

por la parda rivera extático

guió el hortelano, otra vez,

inefable, hacia el quedo nadir.

 

Del libro: “De la conseja al sacro amanuense”                                     RubiMosch  10/2001

 

Diputado

Laso, con facundia, el masetero,

con mendacidad incauta,

O inefable obsecración;

corrió el malandrín, al venero,

queriendo granjear vis,

cuando rátigo, golpeó cerviz.

 

Tras patatús, quedo el parlero,

mezclando, carbunclo y saliva,

crepitando, pullas y entresijo,

soñero, con su  morriña,

depuso su elación,

buscando, mendrugo y yacija.

 

Conato acadente,

abjurando cortijo,

patrocinio ignaro;

prestero tomo trebejo,

entre gramas y pinochas,

debelando a presentes.

 

Despavorido, el provecto,

rumiando soliloquio,

ocultando estulticia,

olvidando pábulo,

con postrera zalema, gambeta yerta,

ingresó entre jambas, garrido.

 

RubiMosch            9/11/2003

jueves, 10 de mayo de 2012

Soledad (de Ana Maria Moschettoni)


Soledad

Me hubiera gustado ser
flor, en un bello jardín,
para que todos los días el sol
me diera su luz, su calor.

Me hubiera gustado ser
flor, en un bello jardín
donde el agua cristalina,
de una fuente allí enclavada
me mojara a mí los pies
de la noche a la mañana.

Me hubiera gustado ser
flor, en un bello jardín
ni muy grande
ni tan pequeña
pero con mucho perfume
perfume de amor
de amistad
de saber aconsejar,
a los que están como yo
viviendo en soledad.

Ana María Moschettoni           (enviada en una carta el  mes de diciembre de 1997)

Por ese hálito


El “Experimentalismo”, es una doctrina filosófica delineada por el italiano Antonio Aliotta (1881-1969); de concepción pluralista, anti intelectualista, según la cual, la realidad es “una síntesis armónica”, siempre superable, lograda a través de luchas, de innumerables centros de experiencia.
La progresiva armonía de las actividades espirituales tiende a “su fin último”, que es Dios, ser que no es una realidad ya dada. Debemos orientarnos…

                                       Por ese Hálito
Síntesis armónicas superables,
la realidad es duro golpe al ego,
a “su fin último” no sé si llégo:
las batallas serán innumerables.

El ser con el tener no son lineables,
“Más vale pájaro en mano” es mentíra,
los “cien que van volando” son tú mira:
tus alas serán siempre renovables.

Ente rutinario cosificado
perteneciente a mediocre manada
navega hacia el mar de los sueños muertos.

Que el suave soplo te lleve a los puertos
donde mora la ilusión sublimada:
el sol del éxtasis te habrá alcanzado.
                                                  L.D.Moschettoni        La Plata     12/06/08