Huella (a mis hijos veinteañeros)
Dulce primavera sazona tu vida
espiga madura del
germen humano
emocionado tiendo, fuerte, mi mano
símbolo de unión… y también de partida.
Un punto de apoyo seré en adelante,
palenque gastado por gastadas riendas
si vagas a oscuras, sin rumbo, a tientas
yo seré brújula y tu madre sextante.
Ya no busques en mí, fíjate en aquella
sus ojos luceros marcando un destino,
y, al oír de un niño su llanto, divino,
sabré con certeza que es larga mi huella.
Y si me necesitas, desde una estrella
alumbraré tu noche. Tu buen camino.
L.D.Moschettoni
La Plata 21/ 09 / 81
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