En los centros
poblados, se ha verificado que los indios mueren en forma directamente
proporcional al desarrollo de los niños.
Muerte de indios
Venidos de
países muy distantes
montados en
caballos calesiteros
se aposentaron,
sonrientes, galantes,
bajo dos árboles
copa de sombrero.
Emparentados
con hadas de alegría
sus fiestas
eran casi permanentes,
coronaciones
de reinas, algarabía,
y los juegos
que inventaban con las gentes
compañeros
de los niños, entusiasmaba
verlos, y un
día una niña re flaca
le preguntó
curiosa, como se llamaba
el cacique,
y este respondió: Somos AKA-UKAKA.
El ruido de
los autos, la indiferencia
espantaron
sus caballos de ilusión y de inocencia,
y se fueron
muriendo sin una canción y sin descendencia.
Los viejos
árboles copa de sombrero
ya no
sonríen con aquella bullanguera presencia.
L.D.Moschettoni
La Plata 15/07/1997
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